10 junio 2007

Noam Chomsky se ha enamorado de ti

Vayamos a la Wikipedia. “Avram Noam Chomsky (nacido el 7 de diciembre de 1928 en Filadelfia, Estados Unidos) es una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX. Creó la gramática generativa, disciplina que situó la sintaxis en el centro de la investigación lingüística y con la que cambió por completo la perspectiva, los programas y métodos de investigación en el estudio del lenguaje, actividad que elevó definitivamente a la categoría de ciencia moderna. [...] Postuló el innatismo y la autonomía de la gramática (sobre los otros sistemas cognitivos), así como la existencia de un «órgano del lenguaje» y de una gramática universal. Se opuso con dureza al empirismo filosófico y científico y al funcionalismo, en favor del racionalismo cartesiano. [...] También es fundamental su contribución al establecimiento del ámbito de las ciencias cognitivas a partir de su, para algunos, crítica demoledora del conductismo de Skinner y de las gramáticas de estados finitos, que puso en tela de juicio el método basado en el comportamiento del estudio de la mente y el lenguaje que dominaba en los años cincuenta. Se le considera creador de la jerarquía de Chomsky, una clasificación de lenguajes formales de gran importancia en teoría de la computación. [...] Paradójicamente, pese a su enorme contribución a la ciencia del siglo XX, fuera del ámbito académico es mucho más conocido por su activismo político y sus duras críticas a la política exterior de EE.UU. y de otros países, como el Estado de Israel. Chomsky, que desvincula completamente su actividad científica de su activismo político, se describe a sí mismo como socialista libertario y simpatizante del anarcosindicalismo (es miembro del sindicato IWW). Está considerado como una figura muy influyente de la izquierda radical estadounidense, especialmente en Europa, donde sus conferencias, artículos y ensayos políticos se reimprimen constantemente.”

Ahora vayamos al Tú no existes, el último disco del dúo barcelonés Astrud. Canción: Noam Chomsky. Letra: Manolo Martínez. Música: Astrud. Dice: “Baja a la cafetería del campus con el corazón en un puño. / Sus colegas suspiran y lloran sus alumnos. / Él tiembla como una hoja y le entra la risa floja, / y ahora llora, y ahora euforia, / es Dioniso, una noria. / Noam Chomsky se ha enamorado de ti, / hace meses que Chomsky está loco por ti.”

Luego añade: “Nadie sabe cómo llegó a tu página / pero pronto se hizo asiduo. / Será por las cosas que escribes o tus fotos o tus vídeos. / Cuando piensa que te lleva más de 50 años, / él querría no quererte, pero no puede evitarlo.”

Y pasado el repetitivo estribillo, concluye: “No les coge el teléfono a los anarquistas / ni piensa jamás en el programa minimista, / sólo quiere que le añadas en el messenger.”

¿No es genial?

28 abril 2007

Björk: vuelve la gran musa

Por fin ha comenzado la gira mundial de presentación de Volta, el sexto álbum de la islandesa Björk que se publicará el 7 de mayo. En su disco anterior Medulla, Björk nos dejó literalmente pasmados con una obra muy introspectiva, fundamentada sólo en la fuerza de su voz. Y ahora, aunque ha vuelto a utilizar instrumentos musicales, sus cuerdas vocales son el componente más importante. En Volta ha fusionado el sonido islandés de una banda local de metal con resonancias étnicas y aborda temas como la paranoia, los desafíos y la alienación del amor, la introversión y la esperanza. En el apartado de colaboraciones se encuentran Antony Hegarty (líder de Antony and The Johnsons), Mark Bell (con quien ha colaborado desde Homogenic), Min Xiao-Fen (toca la pipa china en uno de los tracks) y el rapero Timbaland. Björk, por su parte, ha colaborado este año con varios artistas cuyos discos acaban de salir al mercado. Es el caso, entre otros, del álbum de tributo a la cantautora canadiense Joni Mitchell, en el cual grabó el tema The Boho Dance.

Björk, que actuará en Bilbao, Segovia y Madrid los días 13, 15 y 18 de julio, respectivamente, se ha inspirado para este nuevo álbum en la terrible experiencia del tsunami que azotó las costas de Indonesia en 2004 causando la muerte a 200.000 personas. La cantante islandesa expuso una idea bellísima tras visitar esta parte del planeta, desbastada por la peor catástrofe natural registrada en lo que llevamos de siglo. Dijo que imaginaba un tsunami humano, en el que cientos de miles de personas emergían de las aguas para colaborar todas juntas en una idea solidaria.

Este año se pondrá de moda, otra vez, lo de poner a parir a Björk. Es lo que tienen los genios, que siempre levantan pasiones y envidias. La chica de la voz sulfurosa, como la llama Tomás Fernando Flores, el director del programa de Radio 3, Siglo 21, está en plenitud de forma. Sigue siendo la musa de la modernidad mundial, un referente imprescindible de la vanguardia musical de nuestro tiempo, una innovadora y revolucionaria artista que siempre, siempre, nos acaba sorprendiendo.

21 marzo 2007

No hay censura de ideas, hay censura de mercado

“Llorar o reaccionar”. Así titulaba recientemente Diego A. Manrique una de sus colaboraciones en el diario El país. “La industria discográfica española vive tiempos de pesadilla —escribía Manrique—. ¿Es eso una noticia? Debería serlo: las ventas han caído tanto que se puede llegar al número uno de las listas despachando cuatro o cinco mil discos. Dentro de las compañías, las cifras producen tal vergüenza que se ocultan: quien tenga la oportunidad de echarlas una ojeada, pensará que en todos los números falta un dígito. Pero no”.

El consumo de música, como el de libros o el del cine, ha sufrido una profunda transformación a raíz de la popularización de Internet y de las nuevas tecnologías. La industria clama contra el pirateo, pero no encuentra soluciones atractivas. El consumidor, por otra parte, está harto de que le tomen el pelo con precios abusivos. No entiende que existan unas herramientas tecnológicas al alcance de su mano y le criminalicen por usarlas. Esa actitud no es ética, ni profesional; es propia de tiburones. Y, mientras tanto, los artistas sufren en sus carnes la crudeza de la situación. Los ejecutivos (como hicieron en décadas pretéritas) meten el talento en el congelador, obsesionados con la maldita audiencia, y apuestan por la comercialidad más zafia. Lo han probado casi todo, hasta colocar unos sospechosos spots promocionales en el telediario. Ayer fue Shakira y hoy Miguel Bosé; mañana saldrá Alejandro Sanz o Paulina Rubio. Siempre los mismos, siempre las mismas caras, pero la realidad es terca y la cuenta de resultados sigue bajo mínimos.

El cantante barcelonés Loquillo se mostraba lacónico el pasado día 17 cuando Albert Espinosa (el guionista de Va a ser que nadie es perfecto) le preguntaba en El Periódico de Catalunya por qué vuelven viejos dinosaurios como Police. “Negocio”, contestó. Espinosa insistió y entonces el del Clot fue un poco más explicito: “Y también sirve para que los jóvenes descubran la música que no suena en la radiofórmula. Porque la música actual es como La fuga de Logan. ¿Sabes aquella película de los 70 en los que te mataban cuando llegabas a los 30 años? Pues aquí pasa lo mismo, cuando llegas a los 30, las radios te eliminan”. Espinosa quiso más acalaraciones: ¿Por qué los eliminan? Y Loquillo entonces entró al trapo: “Esto es como si me preguntas por qué en los suplementos dominicales sale Jennifer López y no sale Aute. Mira, como diría Aute si saliese en los dominicales: no hay censura de ideas, hay censura de mercado".

26 febrero 2007

¿Cómo sabes que tu marido te ama?

Institut d’Estudis Nord-americans, Barcelona. La neuropsiquiatra Louann Brizendine acaba una brillante exposición de su libro El cerebro femenino, que ha editado en castellano RBA. Brizendine ha hablado de manera didáctica y perfectamente inteligible para nosotros, simples mortales, de la estructura peculiar del cerebro femenino, de su plasticidad y de las razones científicas que determinan cómo piensan las mujeres, qué es lo que valoran y cómo se comunican. Las diferencias entre hombres y mujeres hay que buscarlas en la genética, en la cultura y en las circunstancias de cada período histórico.

Hoy nadie niega la existencia de esas diferencias. En un artículo publicado en el diario El País, Mónica Salomone nos recuerda un dato significativo: “En un trabajo de 2002, Melissa Hines mide las preferencias de machos y hembras por los juguetes masculinos (balón y coche), los femeninos (muñeca y sartén) y los neutros (perro de peluche y libro de colores). Ellos pasan casi el doble de tiempo que ellas con el coche y la pelota, y viceversa (apenas hay diferencias en los juguetes neutros). ¿Será por la socialización? Imposible: quienes juegan son monos”.

Los hallazgos de la Brizendine van en esta línea. De las preguntas que hizo el público, quiero rescatar dos respuestas de esta científica de San Francisco.

SOBRE LOS ROLES. En la década de los sesenta, el movimiento feminista era muy fuerte e impuso el criterio de regalar a los niños juguetes no sexistas. Ella hizo el experimento son sus dos hijos. Al niño le dio una Barby y a la niña un camión de bomberos. El resultado fue éste: el crío arrancó las piernas de la muñeca y las utilizó como lanzas para sus juegos. La pequeña acabó acunando el camión, cantando canciones para sosegarlo y dormirlo y tapándolo amorosamente con una mantita para que no pasara frío.

SOBRE EL AMOR ROMÁNTICO. Brizendine manifestó que en su consulta la mayoría de las parejas se queja de lo mismo. Él quiere más sexo y ella menos. Ante esta situación, siempre pregunta a la mujer: ¿Cómo sabes que tu marido te ama? Casi todas responden lo mismo: porque me lo dice al oído, porque me habla de sus sentimientos más profundos. Ellos, ante esa pregunta, no se complican la vida: “Es sencillo. Sé que mi mujer me quiere porque acepta tener relaciones sexuales conmigo”.

18 febrero 2007

El próximo día de los enamorados ¡llévala al Zoo!

La casualidad ha querido que este año celebráramos casi al unísono el Carnaval y San Valentín. Aceite y agua; cara y cruz. Dos conceptos antagónicos, dos momentos radicalmente distintos en nuestras vidas. Últimamente está bastante descafeinado, pero el Carnaval sigue siendo sinónimo de bufonada, disparate, chirigota, travestismo y desmadre. Es una fiesta para irreverentes y descarados, el reino de la carne y el pecado. La calle se llena de piratas, monjas, monaguillos y superhombres —del tópico nada se escapa— que bailan y gritan sin descanso durante todo el fin de semana. El día de los enamorados, en cambio, parece la fiesta del consumismo por excelencia. Según una encuesta realizada por el portal Match.com, al 82 por ciento de los españoles les gusta celebrar San Valentín, aunque consideran que es algo "comercial, cursi y ñoño”.

Los enamorados se felicitan a través del móvil y de las tarjetas postales que descargan de Internet. Ellas esperan viajes, cenas románicas, perfumes o flores. Y ellos son unos fanáticos de los relojes y de las locas noches de hotel. Muchos hombres tienen que conformarse con una corbata, pero son las chicas quienes reciben los peores obsequios. Existe una clasificación de regalos horribles encabezada por un ramo de flores de plástico. Después vienen los cacharros de la cocina, un paquete de plátanos y una visita al Zoo. Hay un tío por ahí que opina que llevar a la chica a ver leones y monos el 14 de febrero supone un signo inequívoco de compromiso. “Eso es muy de novios”, dice.

Claro que San Valentín también tiene sus detractores. En la India, cientos de seguidores de partidos radicales hindúes y musulmanes se manifestaron este año contra lo que consideran un fenómeno occidental que corrompe a la juventud. Según difundió la agencia Efe, activistas de un partido extremista hindú "hicieron piras con cientos de tarjetas del día de los enamorados y llegaron incluso a agredir a dos empleados de un comercio de la ciudad occidental de Pune que repartían rosas y postales".

En Estados Unidos los contrarios a la fiesta de San Valentín están cada vez más organizados. De Cleveland partió el anti-valentine bus tour, que se llenó de personas dispuestas a protestar ante tanto y tan sospechoso almíbar.

Por último, la cadena de televisión Fox prepara un reality que levantará ampollas. El programa anunciado en su página web se llama "Valentines sospechosos. ¿Le engaña su compañero?". Un equipo de investigadores privados, expertos en infidelidades amorosas, contestará las más varipintas preguntas sobre el temita.

11 febrero 2007

...sin darme cuenta que te perdí de Benicàssim hasta aquí

Ha pasado un año y medio desde la aparición del disco De Benidorm a Benicàssim, y cada vez estoy más convencido de que pasará a la historia del pop español como una referencia imprescindible. Con el transcurso de los años, lo acabaremos viendo como una maravillosa reliquia, una crónica inteligente, desvergonzada, mordaz y divertida de lo que era el mundillo indie en estos primeros años del siglo 21.

En el disco participan una veintena de grupos y artistas: Fangoria, Nacho Vegas, Nosoträsh, Viva las Vegas, Miqui Puig, Ellos, Jeanette, Javier Álvarez, Los Fresones Rebeldes, etc. Las letras fueron escritas por el periodista barcelonés Luis Troquel, colaborador de medios como El Periódico o Rockdelux, y autor de varias biografías (Alejandro Sanz y The Smiths, entre otros). Muchos de los temas están relacionados con la trastienda de la música: el intento de robo de un CD, la ilusión de obtener una buena crítica, el sueño de ser telonero, la quimera de vender un millón de copias, etc.

En su día llamó la atención la versión de Violeta Gómez de La vida sigue igual —canción que Julio Iglesias popularizó en 1969— y la colaboración de Rosa (la de España) en el álbum. Sobre la participación de ésta última, Luis Troquel escribió en Rockdelux: “Como personaje, Rosa es el típico icono que hubiera adorado el Morrissey adolescente. Pero, vamos, yo nunca he estado enganchado a Operación Triunfo. Incluso la primera edición sólo la seguí a medias. Entonces yo estaba viviendo y llorando cada capítulo de Betty, la fea. Me creo más la ficción que los reality shows”.

El tema que da título al disco es obra de Beff y lo cantan J (Los Planetas) y Christina Ronsenvinge. Es una canción enorme. Cuenta la historia de una confusión. El chico y la chica no saben exactamente si están viviendo algo más que un rollito. Lo mejor es que la letra es la suma de unas cuantas frases que todos empleamos con más o menos asiduidad. No sabemos bien que ha pasado entre ellos, pero las expresiones que emplean nos resultan muy familiares, casi tópicos: “Cerré los ojos y te seguí / de Benidorm a Benicàssim / sin darme cuenta que te perdí / de Benicàssim hasta aquí. / Fue tan real que ni respondí / cuando al final, tras encontrarte, / no lo exageres, contestaste, / no hagas escenas porque sí, / que sólo lo que empieza acaba. / Entre tú y yo nunca pasó nada”. La voz apagada de J y la voz aterciopelada de Christina forman un contraste increíble, turbador, emocionante.

04 febrero 2007

El encaje roto

Justo en el instante de dar el “sí, quiero”, Ross comete una fatal equivocación. No pronuncia el nombre correcto de su novia. No dice “Emily”, sino “Rachel”, su verdadero amor al fin y al cabo. El error le cuesta el divorcio, puesto que Emily es lógicamente incapaz de superar una situación tan ridícula y humillante.

Como habrá adivinado el lector, me estoy refiriendo al argumento de uno de los episodios más recordados de la genial serie norteamericana Friends. El chico cometió un desliz y la boda se fue al garete. Estamos hartos de verlo en la ficción. Uno de los dos cambia de opinión en el último minuto y la ceremonia acaba siendo un fiasco. La gran espantada cinematográfica la filmó Mike Nichols en 1967. En El graduado, Dustin Hoffman rescata a su chica, Katherine Ross, de las zarpas de un destino miserable, y huyen en un autobús de línea mientras suena la banda sonora de Simon and Garfunkel.

En 1897, Emilia Pardo Bazán —en otro momento volveremos sobre la obra de esta gran escritora gallega— publicó, en el diario El liberal, un cuento con una moraleja bien sencilla: conviene dejarse llevar por la intuición y por los pequeños detalles antes de asumir un compromiso de por vida; consejo que merece la pena recordar en estos momentos, ya que cada tres minutos y medio se produce una ruptura sentimental en nuestro país.

En El encaje roto, la Pardo Bazán cuenta el “no” claro y enérgico que soltó Micaelita Aránguiz el día de su boda con Bernardo de Meneses. A pesar de estar muy enamorada, la chica vio que su destino estaba marcado por un presentimiento. Oigámosla: “Llegó el día de la boda. A pesar de la natural emoción, al vestirme el traje blanco reparé una vez más en el soberbio volante de encaje que lo adornaba, y era el regalo de mi novio. Había pertenecido a su familia aquel viejo Alenzón auténtico, de una tercia de ancho —una maravilla—, de un dibujo exquisito, perfectamente conservado, digno del escaparate de un museo (…) En aquel momento solemne, al verlo realzado por el denso raso del vestido, me pareció que la delicadísima labor significaba una promesa de ventura y que su tejido, tan frágil y a la vez tan resistente, prendía en sutiles mallas dos corazones. Este sueño me fascinaba cuando eché a andar hacia el salón, en cuya puerta me esperaba mi novio. Al precipitarme para saludarle llena de alegría por última vez, antes de pertenecerle en alma y cuerpo, el encaje se enganchó en un hierro de la puerta, con tan mala suerte, que al quererme soltar oí el ruido peculiar del desgarrón y pude ver que un jirón del magnífico adorno colgaba sobre la falda. Solo que también vi otra cosa: la cara de Bernardo, contraída y desfigurada por el enojo más vivo; sus pupilas chispeantes, su boca entreabierta ya para proferir la reconvención y la injuria... No llegó a tanto porque se encontró rodeado de gente; pero en aquel instante fugaz se alzó un telón y detrás apareció desnuda un alma."