“Los principales hechos de la vida humana son cinco: el nacimiento, la comida, el sueño, el amor y la muerte. Podríamos elevar el número —añadir la respiración, por ejemplo—, pero estos cinco son los más evidentes”. Esta cita corresponde al escritor E. M. Forster y está extraída de su libro, de título intencionadamente ambiguo, Aspectos de la novela. Publicado en 1927, sigue siendo hoy un manual de referencia para los estudiosos de la teoría literaria.
El nacimiento y la muerte son dos sucesos desconocidos. Sólo sabemos lo que nos cuentan. Las personas empiezan la vida con una experiencia que olvidan “y la acaban con otra que imaginan pero no pueden comprender”. Luego está la comida que, en la novela, es un acto principalmente social. Sirve para reunir personajes que “rara vez la necesitan, rara vez la disfrutan y jamás la digieren”. Por lo que hace al sueño, los que encontramos “son lógicos o mosaicos construidos de duros fragmentos del pasado y del futuro”.
Finalmente llegamos al amor, un fenómeno más complejo que los dos anteriores. Relacionado con el sexo, Forster encuentra tres puntos de vista: 1) el sexo subyace en todos los amores (amigos, Dios, patria, etc.); 2) amor y sexo están relacionados lateralmente, no en su raíz, y 3) ambos conceptos no están relacionados en absoluto. El amor es altruista y egoísta al mismo tiempo; cuando los seres humanos aman tratan de dar y obtener algo a cambio.
El amor tiene una gran importancia en las novelas, pero al mismo tiempo “las ha perjudicado y las ha hecho monótonas”. Cuando el autor da forma al personaje, puede llevarlo al límite de la pasión y la intensidad. En muchas ocasiones todo esto “es un reflejo” de su propio estado de ánimo. El amor, como la muerte, “proporciona un final adecuado a los libros”, ya que toda emoción fuerte “lleva consigo la ilusión de la permanencia”. Sabemos que las relaciones humanas son inestables, “y aun así nos resistimos a aplicar al futuro nuestra amarga experiencia”. En ese futuro seremos perfectos, seremos felices y comeremos perdices. En 1927 y en 2008, si una historia de ficción acaba en boda, “nosotros no objetaremos nada porque [a los novios] les entregaremos nuestros sueños”.
26 octubre 2008
Amor y novela: la ilusión de lo permanente
Publicado por tomas roman en 11:48
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1 Comment:
Creo que E. M. Forster demuestra ser un escritor pura y claramente occidental cuando excluye la respiración como un hecho "evidente" de la vida. Si hubiera nacido en la India o en China, sería mucho más consciente de cómo interviene la respiración en el buen nacer, el buen comer, el buen amor, el buen soñar y hasta en la buena muerte.
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